Poner precios "al ojo" o copiando a la competencia sin saber tus costos es la razón número uno por la que los restaurantes pequeños quiebran. Puedes tener el local lleno y aun así perder dinero.
El estándar internacional dice que el costo de ingredientes debe ser entre el 28% y el 35% del precio de venta. Así se calcula:
Precio de venta = Costo de ingredientes ÷ 0.32
Ejemplo práctico para una quesadilla:
Precio de venta = $15.50 ÷ 0.32 = $48.43 → redondeas a $48 o $50.
El costo de ingredientes es solo una parte. También debes considerar:
Una vez que tienes todos los costos, tu ganancia real debería ser al menos el 20% del precio de venta. Si tu quesadilla cuesta $50 y todos tus costos son $42, solo estás ganando $8 por pieza. Quizás necesitas subir el precio o reducir costos.
Si tus ingredientes subieron de precio, debes reflejarlo en tu menú. La regla: si el costo de un ingrediente clave sube más del 15%, es momento de ajustar el precio del platillo.
La forma correcta: "Debido al alza en el precio de los insumos, ajustamos nuestros precios para seguir ofreciendo la misma calidad." Los clientes lo entienden — nadie quiere que su restaurante favorito cierre.
Haz una hoja de Excel con todos tus platillos y sus costos. Actualízala cada mes cuando lleguen tus facturas de proveedores. En 2 horas al mes sabrás exactamente si tu negocio está siendo rentable.
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